domingo, 30 de mayo de 2010


MALVINAS-30 DE MAYO ATAQUE AL HMS INVENCIBLECae Pradera del Ganso. Mueren alrededor 38 británicos y 150 argentinos (entre Darwin y P. del Ganso). Mas de 1.000 argentinos son tomados prisioneros. Se informa que la aviación Argentina, realiza el "Operativo Invencible", la operación aérea mas importante y riesgosa después de la Segunda Guerra Mundial Toda Información tomada de: http://www.malvinense.com.ar

30 de Mayo de 1982 EL ATAQUE AL PORTAAVIONES HMS INVINCIBLE I- Introducción El día 30 de mayo de 1982 quedará en la historia de la aviación mundial, al realizarse la misión más riesgosa y audaz, considerada la más significativa en su tipo desde la Segunda Guerra Mundial. Muchas versiones se han escrito sobre que es lo que ha ocurrido con el portaaviones Invincible, la veracidad de su ataque y su posible hundimiento. La Fuerza Aérea Argentina asegura que el buque fue atacado y dañado severamente. Sin embargo, Gran Bretaña aún no ha reconocido dicho ataque, e intenta demostrarlo con diversos testimonios que no concuerdan entre sí. Por otra parte, existe un testimonio que tampoco resulta muy esclarecedor: el de los pilotos. A continuación podrán leer como se desarrolló el ataque, y mas adelante las diferentes versiones inglesas. El relato a continuación refleja el testimonio de los dos pilotos sobrevivientes y el de los pilotos de los Sue (Super Etendard) II- La "Operación Invencible" El día 29 de mayo de 1982, la 2da Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque recibió la orden de preparar una misión de ataque a un blanco que estaba ubicado a 80 millas al Este de Malvinas, exactamente en el radial 090°. Se pensaba que allí se encontraba el "Invincible". Luego del hundimiento del "Atlantic Conveyor", quedaba sólo un Exocet AM-39. La oportunidad, está vez era para la pareja formada por el Capitán de Corbeta Alejandro Francisco y el Teniente de Navío Luis Collavino. Un compromiso de carácter operativo no les permitía a los británicos alejar los portaaviones más allá de las 100 millas de las zonas de combate, debido a que el radio de acción del Harrier (incluida las maniobras en el aire) no superaba esa distancia. Ellos necesitaban aviones que despegaran, volaran hacia el objetivo, estuvieran en el aire durante un tiempo y regresaran, les era imprescindible tener "presencia en el aire". Durante la mañana del día 29, Francisco y Collavino, con la ayuda del resto de la escuadrilla se dedicaron a ultimar algunos detalles de la misión. En primer lugar, se determinó el horario, teniendo en cuenta que hasta ese momento los Súper Etendard habían operado siempre en ultima hora de la tarde; por ello se buscaría una hora atípica, preferentemente a la mañana o, a más tardar, al mediodía. En segundo lugar, y para poder hacer un arco y alcanzar el blanco por el Este, cosa totalmente improbable desde toda lógica, tendrían que realizar un doble reaprovisionamiento en vuelo. Si en la segunda oportunidad surgían inconvenientes, los aviones podrían regresar a su base, aunque sin cumplir la misión. No iba a ser la primera vez que aparecieran problemas en la maniobra del reaprovisionamiento; existen muchas variables que hacen que el método no siempre sea seguro. Además, la misión obligaba que los aviones tanques se desplazaran muy hacia el Este, con todos los riesgos que ello implicaba. Para evitar la detección de los Hércules por parte de algún piquete enemigo y que este diera la alarma ante la evidencia del reaprovisionamiento de una misión por el Sudeste, se solicitó que los tanques no realizaran una ruta directa desde Río Gallegos hasta el punto de encuentro con los Súper Etendard, sino que se pegaran al continente y luego siguieran una ruta casi idéntica a la de los aviones atacantes. A mediodía todo estaba listo. En cuanto recibieran la confirmación de la hora de los encuentros con los Hércules, despegarían. En la sala de prevuelo Francisco y Collavino esperaban el momento de la partida. Pero por razones de tiempo, la misión fue suspendida, ya que se trataba de un ataque sumamente complejo, que implicaba coordinación muy detallada a las que había que dedicarles su tiempo. Tendrían que compatibilizar perfiles de vuelo de aviones diferentes, y además, disponer de otro avión tanque para el doble reaprovisionamiento. A partir de ese momento, los pilotos comenzaron a ajustar una serie de detalles, considerando que el vuelo, al que se sumarían los cuatro cazabombarderos A-4C "Skyhawk" de la Fuerza Aérea, se realizaría al día siguiente. Durante una reunión que se había realizado durante la mañana del día 29, en San Julián, el Comandante del Escuadrón de los A-4C de la Fuerza Aérea reunió, en su despacho, a todos los jefes de escuadrillas, para hacerles conocer la existencia de la misión contra el portaaviones británico. Los cuatro aviones luego del lanzamiento del Exocet por parte de uno de los Súper Etendard, continuarían para pasar sobre el blanco y bombardearlo, tratando de penetrar la barrera defensiva que siempre forman los buques que protegen a los portaaviones. Una barrera que generalmente, es muy difícil de atravesar. Por ello, el riesgo que corrían era altísimo, más aun por que el ataque tendrían que realizarlo en aguas abiertas, donde la capacidad de detección por parte del enemigo era total y anticipada como para que los sistemas de armas tuvieran tiempo suficiente para reaccionar con eficiencia. Cuando el Comandante finalizó su exposición, hizo un breve silencio: pausadamente, sin poder ocultar la emoción propia por el momento que estaba viviendo, preguntó quienes deseaban, voluntariamente, tomar parte en el ataque. Un nuevo silencio envolvió a los presentes. - Señor, solicito autorización para participar. El Primer Teniente Ernesto Rubén Ureta se había puesto de pie. Casi al mismo tiempo se levantó el Primer Teniente José Vázquez - Señor yo también quiero ir. - Bien - respondió el Comandante - Ustedes designarán a los otros dos pilotos. Así lo hicieron. Entre los restantes oficiales del escuadrón, eligieron al Primer Teniente Omar Jesús Castillo y al Alférez Gerardo Guillermo Isaac. El domingo 30 amaneció como era habitual en Río Grande: nublado, muy frío, y con escarcha por todos lados. La sala de prevuelo, desde muy temprano, registraba una intensa actividad. Francisco, Collavino y prácticamente todos los demás integrantes de la Escuadrilla, se reunieron con los pilotos de la Fuerza Aérea que participarían de la misión. Juntos realizaron la coordinación final, dejando sentada la importancia de la discreción y acomodando el perfil de vuelo de los A-4C al de los Súper Etendard. - ¿Qué harán si alguno de sus aviones regresa por fallas? - le pregunto Francisco a Vázquez, que era el líder de la escuadrilla de la Fuerza Aérea.- en ese caso continuarán los otros tres.Francisco volvió a preguntar:- ¿Y si un segundo avión tiene que regresar? - Seguirán los otros dos. Sólo se anulará la misión, por nuestra parte, por supuesto, si fallan tres maquinas. Ir con un solo avión no tiene ningún sentido. Por un momento todos se callaron. Si para los Súper Etendard ese ataque, por sus características era muy riesgoso, mas lo era para los pilotos de los A-4C que, si bien eran voluntarios, no desconocían el tremendo riesgo que corrían. Las ordenes que tenían era atacar el blanco en el que impactara el Exocet, fuera cual fuere; se suponía que ese buque iba a estar más indefenso que otro que estuviera intacto. Era la única manera de aumentar las posibilidades de hundir al "Invincible", en caso de que el misil pegara en el portaaviones. Alrededor de las 12:30 hs Francisco recibió la autorización de la torre de control de Río Grande. Un poco más atrás y a su derecha, Collavino esperaba que su líder despegara primero, para hacerlo él segundos después. Francisco aceleró hasta un ochenta por ciento de la potencia de la turbina, soltó los frenos y el Súper Etendard, con el ultimo Exocet AM-39 disponible, comenzó su carrera de despegue. Aproximadamente unos cinco minutos después, uno tras otro fueron despegando los A-4C. Como los Súper Etendard, ascendieron a 12.000 pies y pusieron rumbo Sudeste. Super Etendard, de la Armada Argentina A-4C Skyhawk, de la Fuerza Aérea Argentina Luego de volar durante cincuenta minutos con una meteorología mas que aceptable, los Súper Etendard llegaron al punto donde estaban esperando los dos Hércules. Sin inconvenientes completaron la carga de combustible y permitieron que los A-4C hicieran lo propio. Lo novedoso de esa misión era, tal vez, la forma de reabastecerse: para aumentar el radio de acción se había decidido que los seis aparatos volaran juntos a los aviones tanques, turnándose para chupar combustible durante casi 300 km. La maniobra se realizó perfectamente. Todo marchaba según lo previsto. A partir de allí los aviones pusieron rumbo Este, para llegar al sitio de mayor alejamiento y realizar un segundo reaprovisionamiento. Cargados "a full", los aparatos se alejaron de los Hércules y adoptaron la formación de ataque: los dos Súper Etendard adelante separados una milla uno de otro; detrás de cada Súper Etendard, dos Skyhawk. Comenzaron a cumplir el perfil de descenso. Estaban completando el rodeo de las naves británicas, que en ese momento estaba a su izquierda; pronto se encontraron volando rasante sobre un mar encrespado, cuyas olas salpicaban los parabrisas y formaban pequeñas mancas de sal en ellos. Los requerimientos de silencio absoluto de radio y disciplina se cumplían estrictamente. Francisco miró su carta, que llevaba doblada en la rodilla derecha: según los cálculos y la información recibida el portaaviones se encontraba a más menos a 300 km. de distancia. Mientras tanto, los chubascos aislados eran, por momentos de tanta intensidad que hasta podían aparecer en la pantalla del radar. Y así ocurrió. Cuando los dos Súper Etendard ascendieron para emitir con los radares, vieron muchos ecos dispersos. De inmediato descendieron y continuaron con el vuelo rasante. Una milla mas adelante treparon nuevamente y emitieron. Collavino acerco su mirada a la pantalla, para distinguir mejor: tenia un eco aparentemente verdadero. En ese instante, escuchó en su auricular la voz de Francisco: - ¡Lo tengo, lo tengo enganchado! Collavino también detectó el mismo eco y exclamó, entusiasmado: - ¡Yo también lo tengo enganchado!-¡Veinte millas al frente! ¡En la proa! ¡Lanzo misil! - dijo Francisco, y apretó el botón de disparo. El avión de Francisco se sacudió. Collavino y los pilotos de los Skyhawk observaron como el misil se desprendía del Súper Etendard, cayo dos o tres metros y cuando parecía que iba a chocar contra el agua, encendió su motor y comenzó a volar, ya estabilizado, a ras del agua, dejando una estela de humo blanco producto de los gases de combustión. Una vez más, el misil había sido lanzado en excelentes condiciones de tiro y una distancia que aseguraba el impacto en un blanco perfectamente destacado por los sistemas de los Súper Etendard. De inmediato, los dos aviones navales viraron a la izquierda y se alejaron para regresar a la base. Lanzado a unas 24 millas naúticas del blanco, el exocet demoraría aproximadamente 109 segundos en llegar al objetivo, mientras esa instancia para los a-4c significarian 153 segundos pero ya sin la sorpresa inicial, es decir enfrentando a las defensas antiaereas de los buques. Los cuatro aviones de la FAA habían seguido la estela del Exocet, en su camino hacia el blanco, pero como el misil desarrollaba mucha mayor velocidad, pronto lo perdieron de vista, a pesar de que la visibilidad era buena y alcanzaba a un poco mas de 15 km. Vázquez que era el líder de la escuadrilla, hizo una seña a sus numerales para que cerraran la formación. Los aparatos configurados con tres bombas de 250 kg. cada uno, se fueron acercando velozmente al objetivo, en vuelo bien rasante: apenas 12 mts. los separaban del agua. De pronto, a lo lejos apareció una mancha oscura, borrosa por el efecto de la bruma. No había dudas ahí estaba, inexplicablemente solo, sin otros barcos cercanos. Había llegado el momento de verse frente a frente con uno de los buques mas buscados de la Task Force. Poco a poco, la figura inconfundible del portaaviones se fue haciendo mas clara, mas nítida: la cubierta ligeramente curvada hacia arriba en el sector de la proa; la "isla" (conjunto de construcciones ubicado sobre la cubierta de los portaaviones y desplazado hacia un costado de la misma ) desplazada hacia la banda de estribor. El barco navegaba a muy poca velocidad. Algo les llamo la atención: desde la base de la "isla" salía una densa columna de humo cuyo tamaño iba en aumento. Rápidamente se dieron cuenta que era la prueba indudable de que el Exocet había impactado. El humo negro salía desde el centro de la superestructura y por debajo de la pista de vuelo, como si el Exocet hubiera hecho impacto entre la línea de flotación y la cubierta. No observó fuego. No había llamas, pero surgían negros borbotones de humo- la isla –rematada hacia delante y hacia atrás por las 2 bochas blancas de los radomos de proa y de popa. Cuando los pilotos llegaron a unos 12 km. del blanco, pusieron la máxima potencia a sus motores y se prepararon para la aproximación final. A la izquierda volaban Vázquez y Castillo, y a la derecha, Ureta e Isaac. En ese momento, un misil que nadie vio llegar, impactó en el avión de Vázquez, que estallo, a 8 kms. del blanco. Tratando de dominar la angustia y la impresión que les había causado la inesperada muerte de su líder, los tres pilotos continuaron con su vuelo. El blanco estaba a unos dos kilómetros. Ya casi lo iban a "saltar" para descargar las bombas cuando una nueva explosión los sorprendió, era el avión de Castillo que también explotaba y prácticamente se desintegraba en el aire. Las maquinas de Ureta y de Isaac se sacudieron debido a la onda explosiva. Los misiles disparados desde algún buque desde el sector oeste, impactaron en los dos aviones que volaban a la izquierda de la formación. Ureta apretó con rabia el disparador de sus cañones y levanto su avión, lanzando la carga y cruzando al portaaviones de popa a proa, en un ángulo de 30° respecto del eje de la nave. Por su parte, Isaac tiró también con sus cañones, arrojo las bombas y cruzo a la nave cuando está estaba totalmente cubierta de humo. Para evitar llevarse por delante la torre, tiro hacia la derecha y, planchándose al agua, comenzó a efectuar maniobras evasivas, mientras tomaba el rumbo de escape. A medida que se alejaba, pudo observar que el portaaviones habia quedado totalmente oculto detrás de capas de humo negro. Así, volaron, separados, durante unos kilómetros, bien rasante y en absoluto silencio de radio. A lo lejos, un poco a su derecha, un punto parecía agrandarse. Si, era el avión de Ureta que lo había visto y estaba reduciendo su velocidad. - Isaac vamos a la nodriza - dijo refiriéndose al avión tanque.-Si, señor, comprendido. Las palabras estaban de mas. Habían logrado llegar hasta el portaaviones, impactado en él y estaban regresando a casa. Pero habían perdido para siempre a dos amigos. Aproximadamente a 70 km. del punto en que debían encontrarse, con el avión tanque, los dos Skyhawk ascendieron abandonando la navegación rasante. Los 2 KC-130 aguardaban a unos 5.000 metros de altura, en una zona donde, afortunadamente había buen tiempo. Uno de los miembros de la tripulación del Hércules KC-130, intrigado por saber el resultado de la misión, interroga a través de gestos a Isaac, quien le contesta: -"¡Lo hicimos mierda!" Luego de cargar combustible pusieron rumbo a Río Grande. Ya llevaban tres horas desde el despegue y todavía les quedaba aproximadamente otra hora de vuelo. Ureta aterrizó en primer termino; segundos después lo hizo Isaac. Entre los pilotos que esperaban el arribo, estaban Francisco y Collavino, que recién habían aterrizado y que sintieron la muerte de Vázquez y de Castillo como si hubieran sido compañeros de toda la vida. Ureta e Isaac se abrazaron, llorando, con algunos camaradas, librando toda la tensión acumulada. Lentamente fueron caminando hacia los oficiales de la base donde, por separados brindaron un detallado informe del ataque, algo muy importante, pues habían tenido la oportunidad de pasar sobre el objetivo y realizar los lanzamientos. De acuerdo con los datos que fueron aportando, se efectuó un análisis de la silueta de los buques ingleses, una especie de "identi-kit". De esa manera describieron la salida del Exocet, la silueta del blanco y la salida de humo desde este, con la certeza de que se trataba del impacto del misil. Ureta explicó que había cruzado a la nave desde popa y hacia la mura de estribor, afirmando que logro buena puntería. Con exactitud describió al portaaviones, sus dos chimeneas, su "isla" grande, la distancia de separación de ésta con respecto al eje central del buque, los radomos de color claro, la popa chata. Todo coincidió en que se trataba del "Invincible" y no del "Hermes". La información que brindo Isaac fue similar a la de Ureta. Como éste, cuando se le mostró una serie de siluetas de distintos barcos, no dudó: "este es el que atacamos", expresó refiriéndose al "Invincible". Al día siguiente de la misión, con el radar de Malvinas, se efectuó el control del PAC de Harrier que se venia haciendo desde tiempo atrás: la actividad aérea británica había disminuido considerablemente. Resultado de la misión: (según la versión de los dos pilotos de la FAA)Un misil Exocet podría haber impactado en el portaaviones, junto con tres bombas de 250 kgs. cada una, que penetró la cubierta del buque y produjo serios daños y un principio de incendio en la zona de los hangares, aunque una de ellas no estalló. Naves participantes:Super Etendard - 2do Esc. Aeronaval Caza y Ataque (ARA) (2) A-4C Skyhawk - IV Brigada Aérea (FAA) (4) Hercules C-130 - I Brigada Aérea (FAA) (2) III- Las versiones inglesas Versión 1 (1 de junio 1982): El Ministerio de Guerra Británico informa que los aviadores argentinos han atacado al casco del Atlantic Conveyor, y no al portaaviones. Este mismo informe dice que en el ataque al porta contenedores es derribado un avión argentino. Versión 2 (3 de junio 1982): Al desmentir la versión anterior, ahora se informa que el buque atacado no fue el Atlantic Conveyor, sino la Avenger y que esta fragata ha derribado a los aviones argentinos por el sistema de Sea Dart. Lo curioso es que la Avenger no poseía dicho sistema de misiles. Versión 3 (extraída del libro "La Batalla por las Malvinas" de Hastings y Jenkins 1983): "El 30 de mayo el grupo de batalla sobrevivió a otro ataque aéreo con Exocet, cuando el Avenger consumió su hazaña de voltear al misil con un cañón de 4,5 pulgadas, cuarenta y cinco segundos despues de la alarma." Ni siquiera se habla del Invincible, sino de que el ataque fue hacia dicho buque, y no da mas detalles de ningun otro avión sobrevolando la zona. Versión 4 (la versión oficial inglesa): Dos A-4C Skyhawks de la FAA, fueron derribados al este de la isla Soledad por el sistema de misiles Sea Dart disparados por el HMS Exeter; y un cañón de 4,5 pulgadas del HMS Avenger quizá haya golpeado a uno. El Exocet podría haber impactado en el casco del Atlantic Conveyor o ser derribado por el sistema antimisiles del Avenger, y los pilotos podrían haber confundido la silueta del Invincible, con el casco del Atlantic Conveyor. Esta es la versión oficial, por mas ilógica que parezca. Recordemos que ninguna de las cuatro versiones concuerda entre sí, son todas diferentes. Los datos que aquí figuran, fueron extraídos de la historia oficial de la Royal Navy y del libro Falklands, the air war. IV- Daños Resulta dificil comprender, si el buque fue severamente dañado o no, ya que la palabra de los dos pilotos no coincide con la palabra de los ingleses, ni tampoco con las imágenes que se han obtenido del buque después de la guerra, evidenciando que no tuvo severos daños. ¿Acaso los pilotos de la Fuerza Aérea, han distorsionado su relato, o simplemente son los ingleses que han trucado las evidencias? ¿Qué fue lo que le pasó al buque luego del ataque? Para analizar que fue lo que le pasó al buque hace falta destacar la gravedad del impacto, de cada proyectil que supuestamente según los pilotos han arrojado al buque. Extraído del libro "Halcones sobre Malvinas" Los técnicos de las FFAA continuaron los estudios para reemplazar modificando a otras bombas y spoletas, desarrollando, ensayando, y fabricando con la Industria Argentina, nuevos retardos, detonadores y piezas mecánicas a ritmo febril. Al cabo de 15 días, las nuevas bombas estaban provistas a las Unidades de combate y se emplearon por primera vez el día 25 de mayo, en el HMS Coventry, el cual desapareció instantáneamente de la superficie ante el impacto de 3 bombas. Su empleo se repitió con "Sir Galahad" (hundido), "Sir Tristan" (hundido) y la Fragata "Plymouth" (inutilizada), y al portaaviones “Invencible”.Ahora si, la totalidad de los impactos, implicaba la destrucción o el fuera de combate del blanco." El portaaviones no solo habría recibido tres de esas poderosas bombas, sino que también sufrió el impacto de un Exocet. Este misil hundió (y inutilizó a otros) a su blanco cada vez que fue lanzado durante el conflicto. Recordemos que el Exocet pudo haberse desviado, por el "chaf", el sistema de defensa británico, de las naves escoltas. "Luego del ataque, el radar argentino ubicado en Malvinas, detecta una gran actividad de helicópteros británicos, que se dirigen al este de la isla Soledad. Al mismo tiempo los aviones del Invincible se elevan a 12.000 metros de altura, con el fin de ahorrar combustible. Luego los aviones aterrizan en San Carlos, donde las tropas británicas se habían establecido el 21 de mayo." (Fuente: La Guerra Inaudita II) Al leer ese fragmento del libro del Comodoro Moro, reflexionamos y nos preguntamos: ¿Al momento del ataque, ninguno de los 9 Harriers se enteró que venian 2 SkyHawks a su nave nodriza, teniendo los misiles Sidewinder? ¿Cómo es posible que la única arma de defensa del portaaviones, no haya actuado contra los aviones argentinos? Los Harriers eran muy superiores a los A4C de la FAA... Sin embargo, el misterio sobre que fue lo que ocurrió ese día, sigue sin resolver, ya que los británicos nunca dieron un parte de guerra sólido y concreto como ya hemos analizado en sus distintas versiones sobre el ataque. Es por ese motivo, que se desconoce si el portaaviones llegó a tener daño alguno. A continuación otras curiosidades: Ese mismo día (30/05) el General J. Moore, decide trasladarse desde el Invincible (donde dirigió todas las operaciones hasta ser atacado) a San Carlos, para seguir comandando a la tropa desde allí. Existe también un testimonio de un soldado británico, que es muy sospechoso. Se trata de Ana Gerschenson, quien cambió de sexo años después de terminada la guerra. En el año 1982, se destacaba como enfermero del Invincible. El artículo del diario dice (diario Clarín, 20/11/02): "El marinero transexual aseguró haber sufrido un trauma por haber tenido que tratar "terribles heridas" en el departamento de enfermería del Invincible, debido a los feroces ataques de los aviones argentinos durante los días del conflicto." Se desconoce cual fue la gravedad del impacto, ya que Gran Bretaña, nunca ha aportado datos reales o contundentes. Según la historia oficial británica, el día 17 de septiembre de 1982, el portaaviones HMS Invincible, regresa al puerto de Portsmouth, luego de cumplir un record de navegación de 166 días en alta mar. Fue el último buque en llegar a puerto. (Los demas lo hicieron entre junio y agosto). V- Conclusión En este pequeño trabajo, se demostró detalladamente como fue el ataque, y las consecuencias sufridas en el buque. Se trató de analizar las versiones inglesas y argentinas y llegar a un punto en común, pero en ambos de detecta una escasez de información o falta de concordancia, por lo que las dos versiones no son 100% creíbles. Tal vez, una vez pasado el pacto de 90 años de secreto, se pueda saber si el buque sufrió daños severos, y el motivo por el cual las autoridades británicas han mantenido durante más de 24 años tanta indiferencia y hermetismo con el tema Invencible, y lo sucedido el día 30 de mayo. Interesante sería, reunir a los pilotos de la Fuerza Aérea y a los protagonistas ingleses, para que cuentan al mundo de una vez por todas, la verdad de lo acontecido. Si bien en este trabajo no se pueden obtener claras conclusiones, es un intento de llegar a la verdad de lo sucedido, por la memoria de los héroes que allí quedaron. De todas formas, no debemos de olvidar, la audacia con que estos pilotos enfrentaron a las fuerzas enemigas, que en toda la misión fueron superiores en cuanto a las capacidades defensivas, así lo demostraron derribando a pocos kilómetros del objetivo a dos héroes, que han muerto por una noble causa. El solo hecho de intentar y luego realizar con éxito los reabastecimientos, desde los Hércules, y que conjuntamente operen la FAA y la ARA, merece recordar, esta gran operación, que dejó a dos grandes héroes en el camino. Es Argentina, un país con pocas chances de victoria por su tecnología militar la que intentó la hazaña, y debe de sentir orgullo, por atreverse a enfrentar a una de las flotas más poderosas de aquel entonces, a la cual pudo hundirle 8 embarcaciones de gran tonelaje (una por cada semana de combate).

Hazaña que ninguna Aviación del Hemisferio Sur conoce. www.malvinense.com.ar Este trabajo está dedicado en memoria de...Omar Jesús Castillo y José Daniel Vazquez sus muertes no fueron en vano.


El 29 de mayo de 1969. A 40 años del alzamiento popular


EL CORDOBAZO, UNA REBELIÓN POPULAR


Por Blas Garcia



El 29 de mayo de 1969, Córdoba se alzó contra esa dictadura militar.
La confluencia de obreros y estudiantes, fue la unión de la lucha
económico-sindical y la lucha política antidictatorial, dentro de un proceso de profundas contradicciones sociales.

Dictadura represiva

El golpe militar del 28 de junio de 1966 se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967. Se instaló una dictadura represiva sin capacidad para el diálogo y que despreciaba la política, mientras apostaba a la economía ultraliberal y postergaba la acción social. El 29 de mayo de 1969, Córdoba se alzó contra esa dictadura militar. La confluencia de obreros y estudiantes, fue la unión de la lucha económico-sindical y la lucha política antidictatorial, dentro de un proceso de profundas contradicciones sociales. Los desencadenantes de la situación fueron, en el plano gremial, las quitas zonales (un derecho patronal de aplicar en algunas provincias reducciones salariales sobre el salario pactado en convenciones colectivas a nivel nacional) y una ley que unificaba la jornada laboral en 48 horas semanales, lo que implicaba la derogación del sábado ingles en cinco provincias, incluida Córdoba. Al mismo tiempo anunció el congelamiento de los convenios colectivos y de los salarios. La política social de la dictadura de salarios atrasados, despidos injustificados y masivos, anulación de indemnizaciones, etc., engendraron las jornadas de rebelión popular generalizada.

Los participantes

El 29 de mayo de 1969, la clase trabajadora, los universitarios y el pueblo de Córdoba fueron protagonistas de un hito histórico, en medio de una huelga general activa de 36 horas, con movilización y concentración, convocada por la CGT local. El "Bebe" Cooke sostenía que esa alianza de trabajadores, estudiantes, pueblo y tradición de rebeldía, que se dio en el Cordobazo y que lideraron los sindicatos, eran como un cóctel Molotov: simple en sus componentes inofensivos, separados y fácilmente disponibles, y con efectos devastadores cuando se conjugaban al unísono, bajo ciertas condiciones y con una mano diestra para utilizarlos.

a) El movimiento obrero

La política anti-popular del General Juan Carlos Onganía alentó a la unidad en la acción de sectores gremiales que estaban divididos, por un lado la CGT oficial, de peronistas vandoristas y participacionistas, por otro la CGT de los Argentinos, donde se nucleaban peronistas ortodoxos e independientes (radicales e izquierda independiente) Los sindicatos cordobeses fueron los artífices de una alianza popular centrada en la CGT Regional Córdoba, vanguardia de luchas políticas y sociales. Una CGT que dirigió las primeras huelga contra la "revolución libertadora", enarbolando los programas obreros revolucionarios de Huerta Grande y La Falda. La inmensa mayoría de los gremios que participaron de la movilización del Cordobazo, 50 sobre un total de 55, tenían conducción peronista y apoyo de bases del mismo signo. Las características de la mayoría de los dirigentes gremiales, su historia y trayectoria anterior, sus ideas políticas, etc., muestran que el Cordobazo fue la continuación de las luchas obreras que arrancaron en la resistencia peronista, desde 1955. Los Secretarios Generales de los Gremios Elpidio Torres, del SMATA, y el lucifuercista Agustín "El Gringo" Tosco fueron las principales figuras del Cordobazo, junto con Atilio "El Negro" López que encabezaba el importante gremio de los choferes (UTA), el "Cabezón" Miguel Angel Correa (maderero), "El Negro" Héctor Castro (ATE) y Jorge Canelles (UOCRA), tuvieron activa participación en las luchas previas que prepararon el clima de la rebelión.

b) El movimiento estudiantil

El movimiento estudiantil venia de un intenso fogueo anterior, debido a la gran huelga universitaria del año 1966 donde es muerto el estudiante integralista Santiago Pampillón. Esta lucha se da para resistir la intervención militar de las Universidades. El peso de la revolución cubana en la izquierda y las posiciones de John Willam Cooke en el peronismo, desplazaron el conjunto hacia posiciones cada vez más revolucionarias. La principal fuerza estudiantil en Córdoba era el Integralismo, un movimiento universitario originado en el cristianismo, donde influían los sacerdotes que asumían el Concilio Vaticano II y, que antes de 1969, desplegaba los comienzos de lo que sería el peronismo revolucionario. Era un movimiento estudiantil activo, fuertemente influido por reivindicaciones concretas y por las movilizaciones de la CGT de los Argentinos, con una práctica militante asentada en la movilización popular, porque desde 1966 huelga, conflicto, plan de lucha, eran cuestiones familiares para los estudiantes de la época. Heterogéneo y masivo, allí militamos los que formaríamos la Juventud Peronista de los 70, el Peronismo de Base y la Guardia de Hierro. Actuábamos dentro de los sindicatos, que era el ambiente natural de los peronistas universitarios, el campamento donde nos refugiábamos. Los dirigentes sindicales eran figuras habituales para nosotros, y como estudiantes participábamos en las luchas sindicales. Además, tomábamos inevitable y naturalmente partido en las elecciones gremiales. En el sindicato guardábamos los carteles, el engrudo, los bombos. Allí se hacían las reuniones clandestinas, allí se escuchaba el último casette de Perón, llegado de Madrid. Por otra parte, en el movimiento estudiantil, estaba la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), donde pesaba un sector marxista pro-peronista: el FEN. Además, en la FUC coexistían: el MALENA liderado por Ismael Viñas, los seguidores de Abelardo Ramos, el M.N.R de Estévez Boero, la Juventud Comunista, los restos de la Franja Morada que sufrieron el impacto disgregador de la caída de Illia y distintas agrupaciones trostkistas. Los grupos universitarios más izquierdistas no participaron en la movilización del Cordobazo, porque esta fue convocada por la CGT, a la que consideraban burocrática.

c) La Sociedad

Toda la población de una Córdoba rebelde, portadora de un espíritu insurreccional legendario y que atravesaba un momento especial de su historia, se expresó porque no soportaba el opresivo clima impuesto por la dictadura, lo que le dio el carácter masivo a la protesta. Sin pretender ignorar el rol fundamental de la izquierda, el análisis político de los participantes en el Cordobazo muestra, a las claras, el franco predominio del peronismo combativo, gremial y universitario, sobre la izquierda estudiantil y sindical.

Vísperas del incendio

El incremento del ticket del comedor universitario privatizado de la Universidad de Corrientes, originó manifestaciones, que al ser impedidas produjeron, por la represión policial, la muerte del estudiante de medicina, Juan Cabral, el 15 de Mayo de 1969. Hay protestas estudiantiles en todo el país que son especialmente graves en Rosario que es ocupada militarmente, donde fue asesinado el estudiante de ciencias económicas, Adolfo Bello. En Córdoba, los obreros mecánicos de que realizan una asamblea son reprimidos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de Mayo. Los paros para los días 15 y 16 de Mayo, en razón de las "quitas zonales" y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencias de empresas, van caldeando el clima.

Preparados para luchar

Hasta ese momento, la modalidad predominante de movilización callejera era el "acto relámpago", donde se manifestaba contra el gobierno y se desaparecía cuando llegaban las fuerzas represivas, para no caer preso. El 29 de mayo de 1969 se cambia esa dinámica, vamos al enfrentamiento, a pelear contra la policía. Por eso el Cordobazo tuvo poco de espontáneo. Lo muestra la ejemplar preparación previa de los trabajadores, en especial del Smata y Luz y Fuerza. Los estudiantes y los sindicatos se van pertrechando para el encuentro. Disponen de bombas molotov, miguelitos, hondas, bulones, barras de acero y algunas pocas armas de fuego.

Avance hacia el centro de la ciudad

El jueves 29, a la mañana, el movimiento parte de sus lugares de trabajo organizados en columnas, siguiendo las rutas establecidas el día anterior. Las columnas son socialmente homogéneas y, a la vez, se puedan identificar fácilmente a los sindicatos intervinientes y, para el caso de los estudiantes, las facultades a las que pertenecen, lo que le da una gran uniformidad y solidez al conjunto movilizado. Desde Materfer, Fiat Concord, Grandes Motores Diesel y Perkins, por la Ruta 9; desde Perdriel e Ilasa, en las cercanías del aeropuerto de Pajas Blancas; desde la central de Lima y Maipú de la Empresa Provincial de Electricidad de Córdoba (EPEC), desde Santa Isabel, por el camino a Alta Gracia, las columnas obreras, sólidas, compactas, cargadas de fuerza y rebeldía, doblegarían los sucesivos cordones policiales que las esperaban armas en mano.


Táctica de las fuerzas represivas

La marcha hacia el centro se lleva a cabo y la lucha comienza al reprimir la Policía. Las columnas que son atacadas, inmediatamente se rearman y siguen su marcha. La primera de las batallas se libran cerca del mediodía, 5.000 obreros mecánicos frente al Hogar Pizzurno, en la Avenida Vélez Sársfield. La policía ve que no puede obstaculizar el desplazamiento del movimiento popular, porque avanzaba en múltiples columnas. Entonces concentran su atención en la custodia de lugares estratégicos: radios, dependencias oficiales, usinas, puentes, etc.

Ocupación del centro de Córdoba

A partir del momento en que la mayoría de las columnas se encuentran dentro del centro de la ciudad, entran en contacto los distintos sectores movilizados y se generaliza la lucha en condiciones de ciudad ocupada. A las 12,30, entretanto, una fuerte batalla campal hacía retroceder y huir a la caballería policial (los "cosacos") en las inmediaciones de la plaza Vélez Sarsfield y allí caía la primera víctima fatal, el obrero de IKA-Renault Máximo Mena. A partir de ahí, se construyen barricadas en casi todas las esquinas, siendo reforzadas con fogatas; se vuelcan y se incendian vehículos para obstaculizar el desplazamiento de las fuerzas policiales y se producen algunos casos de saqueos a comercios.

Combate de masas callejero

La policía reprime arrojando granadas de gases lacrimógenos y disparando con armas de fuego. Se inicia el combate de masas callejero. Las fuerzas policiales no tienen espacio para tomar prisioneros; sólo se registran muertos y heridos de ambos bandos. Más de 50.000 mil manifestantes se adueñan de la ciudad, levantando barricadas contra la policía, que derrotada, debió replegarse a sus cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores y estudiantes. El gobernador pide auxilio al Ejército. Los vecinos de la zona céntrica y estudiantes sueltos, se solidarizan con los obreros y colaboran en forma abierta en la acción. A las 13.15 horas el Ejército emite un comunicado informando que se han constituido los Consejos de Guerra, pero nadie se retira del campo de batalla que abarca 200 manzanas. Lucha en las calles Los combatientes toman como rehenes a cinco agentes de policía a quienes se los conduce a una casa particular para luego ser liberados. Se toma por asalto el Círculo de Suboficiales del Ejército, en San Luís y La Cañada, donde queman, destrozan y arrojan a la calle todo lo que encuentran en su interior, se incendia la firma estadounidense Xerox, la concesionaria Citroen, las oficinas de la Dirección General de Rentas, y la Aduana. Se mantienen, defienden o construyen más barricadas; se producen atentados, destrozos, incendio de comercios y de coches, expropiaciones de armas a la policía, ataques a comisarías. La lucha es frontal, total.

El Ejército entra en operaciones

A las 15.45 horas se da a conocer otro bando militar anunciando que a las 17 horas el Ejército entrará en operaciones y la policía se retira del campo de batalla. En ese momento las escaramuzas se habían extendido a todos los barrios de la ciudad y se suceden las siguientes acciones: asalto e incendio a organismos oficiales; barricadas; enfrentamientos armados en el barrio Clínicas; atentados a líneas de electricidad; destrozos de destacamentos policiales y de comisarías; tiroteos; baleo contra domicilios de funcionarios públicos, más acciones aisladas de francotiradores. En este momento del combate, ambos bandos disparan con armas de fuego. Desenlace de la rebelión popular Todas estas acciones se despliegan en momentos en que la policía se ha retirado del escenario de las luchas y éste se encuentra bajo el control del Ejército y Gendarmería. A la noche, el Ejército logró desalojar el centro, haciendo fuego indiscriminadamente, registrándose heridos en ambos bandos, pero ahora se ha creado el espacio para las detenciones. Se allanan sindicatos y la CGT "A", se llevan a cabo detenciones y se ponen en marcha inmediatamente los Consejos de Guerra. Así, son condenados los dirigentes Canelles, 10 años de cárcel; Tosco, 8 años; Elpidio Torres, 7 años. Estas fueron las respuestas de la dictadura a la pueblada.

El saldo de la batalla de Córdoba fue trágico.

Decenas de héroes y mártires muertos, cientos de heridos y numerosos detenidos.

Pero la rebelión popular, tal como fue organizada, triunfó; la dictadura de Onganía quedó herida de muerte y con él sus proyectos de perpetuarse en el poder.

Una etapa de luchas constantes

El Cordobazo puso en evidencia las limitaciones del Estado autoritario implantado en 1966 y de una política económica que sólo satisfacía los intereses del gran capital monopolista.

Además, fue el punto más alto de un proceso de lucha popular que se inicio en 1955 y culminaría en 1972 con el regreso de Juan Perón a la Patria, el peronismo aglutinando a todo el pueblo, el triunfo electoral de 1973 y las Fuerzas Armadas saliendo por los techos de la Casa Rosada.

El Cordobazo, signado por la metodología de la violencia de masas, nos enseñó que: con una política popular, con dirigentes firmes y unidad de todos los sectores, se pueden derrotar los proyectos reaccionarios más cruentos, aunque parezcan muy sólidos.

BG/

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PRÓLOGO DE SCALABRINI A "POLÍTICA BRITÁNICA EN EL RÍO DE LA PLATA"

[1936]

Por Raúl Scalabrini Ortiz

La economía es un método de auscultación de los pueblos.

Ella nos da palabras específicas, experiencias anteriores resumidas, normas de orientación y procedimientos para palpar los órganos de esa entidad viva que se llama sociedad humana.

En puridad, la economía se refiere exclusivamente a las cosas materiales de la vida: pesa y mide la producción de alimentos de materia prima, tasa las posibilidades adquisitivas, coteja los niveles de vida y capacidad productiva, enumera y determina los cauces de los intercambios y, en momentos de fatuidad, pretende pronosticar las alternativas futuras de la actividad humana.

Pero la economía bien entendida es algo más.

En sus síntesis numéricas laten, perfectamente presentes, las influencias más sutiles: las confluentes étnicas, las configuraciones geográficas, las variaciones climatéricas, las características psicológicas y hasta esa casi inasible pulsación que los pueblos tienen en su esperanza cuando menos.

El alma de los pueblos brota de entre sus materialidades, así como el espíritu del hombre se enciende entre las inmundicias de sus vísceras.

No hay posibilidad de un espíritu humano incorpóreo.

Tampoco hay posibilidad de un espíritu nacional en una colectividad de hombres cuyos lazos económicos no están trenzados en u destino común.

Todo hombre humano es el punto final de un fragmento de historia que termina en él, pero es al mismo tiempo una molécula inseparable del organismo económico de que forma parte.

Y así enfocada, la economía se confunde con la realidad misma.

Temas para extraviar son todos los de la realidad americana.

Esa realidad nos contiene, su calidad condiciona la nuestra. Somos un instante de su tiempo, un segmento de su espacio histórico.

Ella delimita constantemente la posibilidad del esfuerzo individual.

No podemos ser más inteligentes que nuestro medio sin ser perjudiciales a los que quisiéramos servir y a nosotros mismos. Valemos cuanto vale la realidad que nos circunda.

La realidad se anecdotiza incesantemente en nuestros actos y en nuestros pensamientos sin que la inteligencia americana se preocupe de consignarlos.

Solemos referirnos a los pasados de América que se anotaron con trascendencia histórica, solemos hilvanar imaginerías sobre su porvenir, pero el instante vivo en que la historia se confecciona, sólo ha merecido desdén de la inteligencia americana que podía haberlos descrito.

Y ésa es una de las grandes traiciones que la inteligencia americana cometió con América.

Cuatro siglos hacen ya que la sangre europea fue injertada en tierra americana.

Tres siglos, por lo menos, que hay inteligencias americanas nacidas en América y alimentadas con sentimientos americanos, pero los documentos que narran la intimidad de la vida que esos hombres convivieron no se encontrarán, sino ocasionalmente, por ninguna parte.

Razas enteras fueron exterminadas, las praderas se poblaron. Las selvas vírgenes se explotaron y muchas se talaron criminalmente para siempre.

La llamada civilización entró a sangre y fuego o en lentas tropas de carretas cantoras.

El aborígen fue sustituído por inmigrantes. ëstos eran hechos enormes, objetivos, claros. La inteligencia americana nada vió, nada oyó, nada supo.

Los americanos con facultades escribían tragedias al modo griego o disputaban sobre los exactos términos de las últimas doctrinas europeas.

El hecho americano pasaba ignorado para todos. No tenía relatores, menos aún podía te´er intérpretes y todavía menos conductores instruídos en los problemas que debían encarar.

Sin un contenido vital, las palabras que en Europa determinan una realidad, en América fueron una entelequia, cuando no una traición.

El conocimiento preciso de la realidad fue suplantado por cuerpos de doctrina, parcialmente sabidos, que no habían nacidop en nuestro suelo y dentro e los cuales nuestro medio no calzaba, ni por aptitudes, ni por posibilidades, ni por voluntad.

La deliberación de las conveniencias prácticas fue reemplazada por antagonismos tan sin sentido que más parían antagonismos religiosos que políticos o intelectuales.

En esas luchas personales o absurdamente doctrinarias se disipó la energía más viva y pura que hubiera podido animar a estasnacientes sociedades.

Los revolucionarios de 1810, por ejemplo, con exclusión de Mariano Moreno, adoptaron sin análisis las doctrinas corrientes en Europa y se adscribieron a un libre cambio suicida.

No percibieron siquiera, esta idea tan simple: si España, que era una nación poderosa, recurrió a medidas restrictivas para mantener el dominio comercial del continente ¿cómo se defenderían de los riesgos de la excesiva libretad comercial estas inermes y balbuceantes repúblicas sudamericanas? Pero el manchesterismo estaba en auge y a su adopción ciega se le sacrificó todas las industrias locales.

América no estaba aislada.

Fuerzas terriblemente pujantes, astutas y codiciosas nos rodeaban. Ellas sabían amenazar y tentar, intimidar y sobornar, simultáneamente. El imperialismo económico encontró aquí campo franco.

Bajo su perniciosa influencia estamos en un marasmo que puede ser letal.

Todo lo que nos rodea es falso o irreal.

Es falsa la historia que nos enseñaron.

Falsas las creencias económicas con que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran. Este libro no es más que un ejemplo de alguna de esas falsías.

Volver a la realidad es el imperativo inexcusable. Para ello es preciso exigirse una virginidad mental a toda costa y una resolución inquebrantable de querer saber exactamente cómo somos.

Bajo espejismos tentadores y frases que acarician nuestra vanidad para adormecernos, se oculta la penosa realidad americana.

Ella es a veces dolorosa, pero es el único cimiento incorruptible en que pueden fundarse pensamientos sólidos y esperanzas capaces de resistir a las más enervantes tentaciones.

Desgraciadamente, es difícil aprehender con seguridad a nuestro país.

Hay que darlo por presente en las meras palabras que lo denominan o en los símbolos que lo alegorizan. O ser extremadamente sutil para asir entre lo ajeno y lo corrompido esa materia finísima, impalpable casi e incorruptible que es nuestro espíritu, el espíritu de la muchedumbre argentina: venero único de nuestra probabilidad.

Todo lo material, todo lo venal, transmisible o reproductivo es extranjero o está sometido a la hegemonía financiera extranjera.

Extranjeros son los medios de transportes y de movilidad. Extranjeras las organizaciones de comercialización y de industrialización de los productos del país. Extranjeros los productores de energía, las usinas de luz y gas.

Bajo el dominio extranjero están los medios internos de cambio, la distribución del crédito, el régimen bancario. Extranjero es una gran parte del capital hipotecario y extranjeros son en increíble proporción los accionistas de las sociedades anónimas.

Hay quienes dicen que es patriótico disimular esa lacra fundamental de la patria, que denunciar esa conformidad monstruosa es difundir el desaliento y corroer la ligazón espiritual de los argentinos, que para subsistir requiere el sostén del optimismo.

Rechazamos ese optimismo como una complicidad más, tramada en contra del país.


El disimulo de los males que nos asuelan es una puerta de escape que se abre a una vía que termina en la prevariación, porque ese optimismo falaz oculta un descreimiento que es criminal en los hombres dirigentes: el descreimiento en las reservas intelectuales, morales y espirituales del pueblo argentino.

No es un impulso moral el que anima estas palabras.

Es un impulso político. Cuando los estados Unidos de Norte América se erigieron en nación independiente, Inglaterra, vencida, parecía hundirse en la categoría oscura de una nación de segundo orden, y fue la energía ejemplar de William Pitt la salvadora de su prestigio y de su temple.

Decía Pitt: "Examinemos lo que aún nos queda con un coraje viril y resoluto. Los quebrantos de los individuos y de los reinos quedan reparados en más de la mitad cuando se los enfrenta abiertamnete y se los estudia con decidida verdad".

Ésa es la norma de este libro.

Fuente: www.elortiba.org